martes, 12 de junio de 2018

6 NUEVAS CAPILLAS ITINERANTES DE LA SAGRADA FAMILIA PARA ORAR POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES

6 NUEVAS CAPILLAS ITINERANTES DE LA SAGRADA FAMILIA PARA ORAR POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES 

Bendición de las capillas el viernes 15 de junio en la Eucaristía que se celebrará en la Iglesia de Santiago a las 20:00 h. 

Queridos amigos del Seminario Diocesano Conciliar "San Bartolomé" de Cádiz y Ceuta:

Por iniciativa del obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza Boy, el pasado año se puso en marcha en nuestra Diócesis la visita de Capillas Itinerantes de la Sagrada Familia por los hogares de las familias que lo solicitan, para rezar por las vocaciones sacerdotales. Ya están en pleno funcionamiento en Cádiz, Ceuta, San Fernando, Chiclana y en La Línea de la Concepción. A partir del próximo viernes comienza su andadura seis nuevas capillas que visitarán familias de diversas parroquias de la Diócesis de Cádiz y Ceuta.
Cada familia tiene la Capilla en su domicilio una vez al mes durante tres días. Así, mientras está en su casa, pueden realizar alguna oración especial por las vocaciones  sacerdotales, el rezo del Santo Rosario o la Oración de las Horas. Es una oportunidad para orar juntos respondiendo al mandato de Jesucristo de: “rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies”.
Por este motivo el próximo viernes 15 de junio se celebrará el acto de bendición y entrega de las Capillas itinerantes de la Sagrada Familia en la Misa de las 20.00 horas, de la Iglesia del Santiago.
Si estás interesado en participar en esta iniciativa de Cadena de Oración del Seminario Conciliar San Bartolomé envía un correo a cadenaoracioncyc@gmail.com con tus datos.

miércoles, 9 de mayo de 2018

IV CENA Y VELADA "AMIGOS DEL SEMINARIO" sábado 23 de junio

IV CENA Y VELADA "AMIGOS DEL SEMINARIO"



El sábado 23 de junio a las 20:30 h. en el Seminario Conciliar San Bartolomé
Aportación 35 euros cubierto.

Para reservar ingresar importe en la cuenta Cajasur:

0237 - 0408 - 1091 - 67800401

martes, 10 de abril de 2018

Oración Vocacional Natanael


Oración Vocacional Natanael

 Con la oración constante cada alma abre su corazón
para que el Espíritu Santo haga su obra en él.



El Seminario Diocesano Conciliar “San Bartolomé” invita a toda la comunidad diocesana a participar activamente en la Oración Vocacional Natanael que celebra una vez al mes en la Iglesia de Santiago a las 21:00 h.

Es una gran oportunidad para que todos unidos haciendo viva la comunión eclesial elevemos una gran oración por las vocaciones al sacerdocio en nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta.

Próximas ediciones de la Oración Vocacional Natanael:
  • Sábado, 14 de abril.
  • Sábado, 12 de mayo.
  • Sábado, 2 de junio (Vigilia de corpus)
Ven a rezar con toda la Iglesia por las vocaciones sacerdotales.

lunes, 2 de abril de 2018

Carta Pastoral de Pascua de Mons. D. Rafael Zornoza

Carta Pastoral de Pascua de Mons. D. Rafael Zornoza


Queridos fieles diocesanos de Cádiz y Ceuta:
¡Cristo ha resucitado, Aleluya! 
¡Feliz Pascua! 
¡Paz a vosotros! 
Celebremos el gran misterio que fundamenta nuestra fe: Jesús, el crucificado, ha resucitado de entre los muertos. Esta experiencia de júbilo se prolonga permanentemente en la Iglesia y los cristianos nos felicitamos en este día diciendo: «Felices Pascuas».
Gracias, queridos sacerdotes, consagrados, religiosos y religiosas, hermandades y cofradías, equipos de liturgia, etc., por vuestra dedicación y generosidad al servicio de toda la comunidad, que nos ha proporcionado unos encuentros espléndidos cargados de fervor y testimonio cristiano. Hemos vivido en esta semana pasada intensas jornadas de celebraciones, procesiones y encuentros piadosos llenos de fervor, expresión de nuestra fe, gracias a vosotros.
Podemos estar verdaderamente alegres porque celebramos la victoria de la vida sobre la muerte, de la gracia sobre el pecado, de la esperanza sobre el desánimo, del amor sobre el odio. Un amor infinito nos ha salvado de la muerte y nos vivifica. Deseo – más vivamente aún en este año en que celebramos el Jubileo Diocesano – que la vida del Resucitado llegue plenamente a todos vosotros, fieles diocesanos, y que llene con su gracia a todos los seres humanos, y a todas las dimensiones de nuestra existencia personal y social.
¡Cristo ha resucitado! Así lo anunciaron los ángeles a las santas mujeres que fueron al sepulcro y después avisaron a los perplejos apóstoles. Ellos pudieron comprobarlo más tarde viendo el sepulcro vacío, en las apariciones que el Señor hizo en el cenáculo y en el camino de Emaús. La prueba de la tumba vacía fortaleció su fe y les hizo superar el escándalo de la cruz y su posterior desorientación. Recibamos también hoy a quien, una vez más, en medio de nosotros, nos dice: “Paz a vosotros” (Jn 20,19). Respondámosle de nuevo: “Señor mío y Dios mío”, como hizo el apóstol santo Tomás (Jn 20,27s), y convirtámonos en evangelizadores entusiastas que le conocen y le anuncian por todas partes. Dios – que nos desvela en cada Pascua el misterio de su amor infinito – “vuelve a decirnos: “¡No está aquí ha resucitado! Y te espera en Galilea, te invita a volver al tiempo y al lugar del primer amor y decirte: No tengas miedo, sígueme”(Francisco, Vigilia Pascual, 2018).
Los discípulos de Emaús, desconsolados y desanimados, una vez que escuchan la explicación de las Escrituras y comparten con el Resucitado la fracción del pan, descubren que Jesús es alguien que alimenta su existencia, les da fuerza para caminar, les transforma el corazón y los pone en camino para compartir la alegría con los hermanos.
Este paso –“pascua”— quedó abierto desde entonces para llevar hoy al encuentro con el Resucitado a quien quiera que le busque.
Hoy, como entonces, con toda sencillez, El se nos acerca y camina con nosotros. ¡Tan sencillamente entra en nuestra vida la resurrección del Señor! En cada Eucaristía, Cristo vivo y glorioso sale a nuestro encuentro para renovar nuestra esperanza y fortalecernos, y nos entrega su Cuerpo y Sangre, donde es posible experimentar aún su presencia permanente.

Tendríamos que preguntarnos también nosotros, sin embargo, si la experiencia con el Resucitado en la Eucaristía nos impulsa a recorrer el camino con los hermanos ofreciéndoles su amor y compasión; si ese encuentro renueva nuestra fe y nos impulsa a descubrirlo presente y necesitado en los marginados de la sociedad.  ¿No nos falta a veces una experiencia más profunda de este encuentro con Cristo vivo?
El contacto directo con Cristo desencadena la chispa que hace saltar la fe si lo vivimos con intensidad, sin rutinas ni adormecimientos. Celebrar la Pascua, “es volver a creer que Dios irrumpe y no deja de irrumpir en nuestras historias desafiando nuestros ‘conformantes’ y paralizadores determinismos”, y que, por consiguiente, “es dejar que Jesús venza esa pusilánime actitud que tantas veces nos rodea e intenta sepultar todo tipo de esperanza” (Francisco, id.). A los discípulos les costó entonces reconocerle, pues estaban ciegos, por lo que Jesús inició una pedagogía que dura hasta hoy: «Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura». Jesús se nos acerca, camina con nosotros, nos habla de sí mismo y comparte la mesa dándonos su pan, pero también nos regala su Palabra, que tanto necesitamos escuchar y meditar para hacer nuestro su estilo de vida, para empaparnos de los criterios evangélicos y experimentar el apoyo de Dios. Intensifiquemos en estas semanas de Pascua, en comunidad y personalmente, nuestra escucha y cercanía a Jesús, el compañero imprescindible, y constataremos esa presencia silenciosa y locuaz que se convierte para nosotros en un consuelo insustituible. Así lo experimentan cuantos se acercan a Él, y también quienes participan de los Cenáculos diocesanos y otras formas de catecumenado que vamos iniciando y fortaleciendo aún más en este curso y que, de nuevo, os recomiendo.
Cristo resucitó y está siempre con nosotros. El amor del Crucificado  – un amor sin límites – ha hecho nuevas todas las cosas para redimir a la humanidad perdida. Son muchos los que hoy sufren la corrupción del mal y de la muerte, y quienes dicen vivir desgarrados soportando un infierno: emigrantes, refugiados, excluidos de la sociedad, maltratados, etc.  Por eso la Pascua ha de llegar a todos como anuncio profético, y especialmente a quienes están sufriendo cualquier tiempo de pasión, para que Cristo Resucitado les abra el camino de la libertad, la justicia y la paz. Con Él a nuestro lado apreciamos mejor todo esfuerzo por el bien, la belleza, la bondad, la verdad y la justicia.  Jesús Resucitado no nos hace personas ausentes, lejanas, desencarnadas, espiritualistas, sino cabales, realistas, conscientes de que Él hace todo nuevo y mejor y que, a su vez, nos encomienda a nosotros proseguir esta tarea. En Cristo el amor vence al odio, la justicia triunfa sobre la injusticia y el sufrimiento está cuajado de valor redentor. La Pascua no nos aleja del llanto del hermano, ni del dolor propio. Todo lo contrario: el Señor, con su amor más fuerte que la muerte y con su luz, nos sitúa más y mejor en la realidad y nos muestra como redimirla.
Hermanos y amigos todos: Nuestra vida pertenece a Cristo, somos hombres nuevos. Injertados por el bautismo en su propia vida, el Buen Pastor, inmolado por nosotros, nos lleva sobre sus hombros. “¿Queremos tomar parte de este anuncio de vida o seguiremos enmudecidos ante los acontecimientos?”  – nos acaba de preguntar el Papa Francisco – . Dios que vuelve a decirnos: “¡No está aquí ha resucitado! y te espera en Galilea, te invita a volver al tiempo y al lugar del primer amor y decirte: no tengas miedo, sígueme”. Que la experiencia de ser testigos de su Resurrección nos mueva a todos a cantar “aleluya”, a bendecir a Dios por el enorme regalo de la vida nueva que nos ha hecho, habiendo vencido el Señor la muerte y al pecado. Vivamos sin temer nada -más que al pecado-, unidos como Iglesia de Cristo, fuertemente asidos a ella, en la comunión del cenáculo que marca la vivencia más profunda del Espíritu de Dios que hemos recibido para, abiertas las puertas, salir a anunciar a todos que Jesús es el Señor y ha venido al mundo al encuentro de cada uno.
¡Anunciad la Resurrección a los que preguntan, a los que dudan, a los que no creen, y siempre “buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios; pensad en las cosas de arriba, no en las de la tierra!” (Col 3,1-2).  ¡Su victoria es nuestra victoria! ¡Feliz Pascua de Resurrección!

martes, 20 de marzo de 2018

LA CAPILLA VOCACIONAL LLEGA A LA PARROQUIA DE SAN JOSÉ


LA CAPILLA VOCACIONAL LLEGA 
A LA PARROQUIA DE SAN JOSÉ


En el marco de la Semana del Seminario y dentro de los actos organizados en la Parroquia de San José, el pasado jueves 15 de marzo se presentó a la feligresía la Cadena de Oración por las Vocaciones Sacerdotales y la Capilla Vocacional que peregrina por las familias que desean recibirla en sus casas.

Sigue aumentando y ya son casi 600 los inscritos en la Cadena de Oración, respondiendo a la llamada del Señor de “Rogad al dueño de la mies que envíe obreros a su mies”. Lo que se pretende es orar, que muchos oren, que toda la comunidad y todas las comunidades pidan obreros al Señor. Y que pidamos unidos, como una cadena, en su nombre, para ser escuchados. Siempre se puede y se debe orar, pero esta cadena de orantes consiste en que cada uno elige un día del mes (relacionado por ejemplo con una fecha importante para acordarse mejor) y especialmente durante ese día por las vocaciones sacerdotales. Y con la seguridad de que en ese día habrá una muchedumbre de hombres y mujeres, niños y jóvenes, adultos, ancianos, que orarán con usted por esta misma intención. 

Inscribirse en esta Cadena de Oración le compromete simplemente a ofrecer a Dios todo lo que usted haga en el día elegido (su trabajo, descanso, oración, diversión, sacrificio…) pidiendo a Dios por las vocaciones sacerdotales. Su vida unida a Cristo y su oración tiene un gran valor para Dios y para toda la Iglesia. Nada más,… y nada menos. En este FORMULARIO se puede inscribir en menos de un minuto. Todos los miembros del esta Cadena de Oración reciben al mes la Hoja Informativa que edita el Seminario Conciliar San Bartolomé todos los meses con actividades y testimonios de nuestros seminaristas.  

La Capilla Vocacional itinerante fue muy bien acogida y varios de los asistentes manifestaron su deseo de recibirlas en sus hogares. Esta Capilla permanece en cada casa dos o tres días ofreciendo la oportunidad de que la familia pueda hacer una oración especial por las Vocaciones. Debemos recordar que el lugar principal para fomentar las vocaciones es la familia cristiana donde los padres educan a sus hijos con sincero amor a Dios viviendo la fe católica, frecuentando los sacramentos, iniciando a la oración y la escucha de la Palabra de Dios. Las vocaciones se fomentan cuando los padres enseñan a sus hijos, con su palabra y su ejemplo, un espíritu de generosidad y  a vivir con desprendimiento y servicio. Los padres católicos deben recordar que es una bendición que Dios llame a uno de sus hijos a la vida religiosa o al sacerdocio. Ya son seis las Capillas Vocacionales repartidas por toda la Diócesis: en Ceuta, La Línea de la Concepción, Chiclana, San Fernando y dos en Cádiz. Para que llegue a tu Parroquia sólo es necesario enviar un correo a cadenaoracioncyc@gmail.com

Todos los cristianos en general –sacerdotes, consagrados, laicos-, debemos considerar al Seminario como algo nuestro, conocerlo, apoyarlo y quererlo. “El Seminario es un hogar de discípulos y horma de apóstoles, el corazón de la diócesis que ve crecer a sus futuros pastores en el ambiente de los mismos apóstoles entorno a Jesús, para enviarles después a predicar y representar al Señor con sus mismos sentimientos” (Mons. Rafael Zornoza Boy). Sin olvidar que la vocación a la que estamos llamados todos los cristianos es la misma: la santidad. Sólo Jesucristo puede responder totalmente a las preguntas más interpelantes y a los deseos más profundos de los jóvenes. Sólo el encuentro con Él produce una alegría y una esperanza verdaderamente capaces de transformar la realidad y dotarla de significado.


Cadena de Oración por las Vocaciones Sacerdotales
Seminario Diocesano Conciliar “San Bartolomé”
Diócesis de Cádiz y Ceuta

miércoles, 14 de marzo de 2018

SEMINARIO, CORAZÓN DE LA DIÓCESIS


Solo Jesucristo puede responder totalmente a las preguntas más interpelantes y a los deseos más profundos de los jóvenes. Solo el encuentro con Él produce una alegría y una esperanza verdaderamente capaces de transformar la realidad y dotarla de significado.

El seminario, tan querido por vosotros, es un hogar de discípulos y horma de apóstoles, el corazón de la diócesis que ve crecer a sus futuros pastores en el ambiente de los mismos apóstoles en torno a Jesús, para enviarles después a predicar y representar al Señor con sus mismos sentimientos.

Todos los cristianos en general -sacerdotes, consagrados, laicos- , debemos considerar al Seminario como algo nuestro, conocerlo, apoyarlo, quererlo. Toda la Diócesis apoyando a su Seminario, participando en sus celebraciones y de manera especial en momentos importantes

Debemos recordar que el lugar principal para fomentar las vocaciones es la familia cristiana donde los padres educan a sus hijos con sincero amor a Dios viviendo la fe católica, frecuentando los sacramentos, y si prevalece un espíritu de humildad, obediencia, amor entre sí, y la escucha de la Palabra de Dios. Las vocaciones se fomentan cuando los padres enseñan a sus hijos, con su palabra y ejemplo, un espíritu de generosidad y a vivir con desprendimiento y servicio. Los padres católicos deberían recordar que es una bendición que Dios llame a uno de sus hijos a la vida religiosa o al sacerdocio.



Semana del Seminario. REFLEXIONES Y TESTIMONIOS


Semana del Seminario
Nuestra diócesis comienza la Semana del Seminario, una iniciativa del Seminario Conciliar San Bartolomé para preparar el Día del Seminario de este año que se celebra el domingo 18 de marzo en toda España.
Siguiendo la línea marcada por la Comisión de Seminarios de la Conferencia Episcopal española, “Apóstoles para los jóvenes”, nuestros seminaristas compartirán reflexiones, testimonios… en los que pondrían de manifiestos algunos aspectos de su vida: la vocación, la oración, su llamada a ser apóstoles entre sus amigos…

REFLEXIONES Y TESTIMONIOS
14 de marzo – Ante la llamada
Un saludo a todos los que leéis este artículo. Me llamo Juan Carlos, soy seminarista, tengo 24 años y soy de Alcalá de los Gazules. Estoy en el último curso del Seminario San Bartolomé de Cádiz y Ceuta.
¿Qué decir?… Ante todo que soy muy feliz y estoy muy contento de decirle al Señor cada día “serviam”, te serviré, de entregarme a Él queriendo ser fiel a su llamada a la santidad. Me gusta hablarle a los demás de que Dios nos quiere santos, a ti y a mí, y nos ha llamado a esto desde el bautismo. Por eso, no podemos hablar del seminario y de la vocación sacerdotal sin pensar que antes debemos preparar el corazón y el alma para vivir muy unidos al Señor.
Me dirijo especialmente a los jóvenes, quienes aún estáis comenzando esta andadura en el camino de la vocación. Os animo a ser valientes para cumplir la voluntad de Dios y a no reservaros nada para vosotros, pues Él se compromete a darnos su gracia y a llevar a buen puerto toda obra que empieza en nosotros. Aún recuerdo cuando decidí definitivamente ser sacerdote e ingresar en el seminario, tras la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Allí pude contemplar el Amor que Dios sigue derramando en su Iglesia y la riqueza que es ser cristiano. Con el deseo de que nuestra joven generación avive y renueve la vida de la Iglesia con la misma fuerza que impulsó a los Apóstoles me despido y pido vuestra oración para que nos sostenga en la entrega de la vida diaria.
Juan Carlos Ruiz Pizarro
13 de marzo – La campaña del Seminario
Como cada año, cuando se aproxima la festividad de San José, los seminaristas de nuestras diócesis, abandonamos nuestra rutina durante dos fines de semanas, para dar a conocer qué es la vocación. La vocación suele ser una palabra que se atribuye a los sacerdotes y religiosos, pero no esto no es algo exclusivo de estas personas, sino que cada uno de nosotros poseemos una vocación, la cual ha sido regalada por Dios.
Para dar a conocer qué es la vocación, voy a explicar cómo fue el proceso mediante el cual yo iba discerniendo cuál era la mía, es decir, mientras descubría que era lo que Dios quería de mí. Yo fui conociendo mi vocación, mediante un período muy largo. Cuando yo tenía doce años, comencé a ayudar en el altar como monaguillo. Poco a poco, comencé a aumentar mi formación cristiana, mediante catequesis, retiros, etc. Pero jamás me plantee cuál era mi vocación.
Cuando me planteo esto, me hago la pregunta que solemos hacernos normalmente, ¿qué quiero ser de mayor?,¿a qué quiero dedicarme en un futuro? Poco a poco intentada dar respuestas a estas preguntas. En un primer momento, quería ser trabajador social, pero con el paso del tiempo, veía que esto tampoco me convencía mucho, entonces me hice una pregunta que me recomendó un sacerdote, ¿qué es lo que quiere Dios de mí? Con esta pregunta descubrí que el Señor me llamaba a una entrega total e incondicional, y decidí aceptar la vocación sacerdotal que me ha regalado el señor.
Para acabar de exponer que es la vocación sacerdotal, me despido con unas palabras del Papa Benedicto XVI: sacerdote vive una vida de sencillez, castidad y servicio humilde, que estimula a los demás con el ejemplo.
Alejandro Viso Sierra
12 de marzo – La vocación
¡Qué felicidad tan grande se vive al conocer y seguir la voluntad del Señor en nuestras vidas!
Hoy en día nos dejamos llevar por lo que nos marca la sociedad como camino a la felicidad, nos preguntamos: ¿Qué estudios o puesto de trabajo será el mejor? ¿Qué puedo comprar para sentirme más a gusto o para poder tener un status social mayor? ¿Cómo incluso, tengo que pasar de todo para no tener problemas y así estar más tranquilo?
Siempre nos hacemos estas preguntas mirando lo que queremos nosotros, lo que creemos que queremos, pero pocas veces le preguntamos a Jesús, ¿Qué quieres tú de mi Señor? ¿A qué me has llamado? ¿Cuál es tu voluntad?
Porque Jesús también debe jugar un papel importante en cada decisión de nuestra vida… Porque Él nos conoce mejor que nadie, Él sabe que es lo mejor para nosotros, Él conoce la manera en qué vamos a llegar a ser plenamente felices.
Y Él responde a nuestras preguntas, no tengamos miedo a decir SÍ como Maria, a contestar SI al Señor, SÍ a que Él lleve las riendas de nuestra vida, SÍ a llevar a cabo su voluntad, SÍ a dar un paso hacia la vocación a la que Él nos llama, SÍ a la felicidad que nos regala.
Antonio Vázquez, seminarista de primer curso